Revista ArtNexus — No. 72 Anõ 2009

Collages y técnicas mixtas, acuarelas y bordados conformaron el cuerpo de obras, de reciente ejecución, que la artista escogió para tal recinto.

 

Las figuras fantásticas que nacen de la frondosa imagenería de Rocco se trasmutan en varios tejidos ornamentales, en donde se acentúa el peso real de la linea bordada y de las áreas de color haciendo que estos trabajos salgan de la segunda dimensión del tradición cuadro o frame, avanzando hacia la tercera dimensión en este punto, el repertorio iconográfico empieza a fluctuar en el espacio y, fijando nuestra atención en cada una de dichas obras, podemos afirmar que se trata de "figuras del mundo", porque crean "mundos", es decir, universos paralelos. El conjunto de la muestra se apreció como una suerte de puzzle gráfico, profuso y coreográfico. Cada trabajo implicaba un enlace o eslabón ejecutado por la artista, con el objeto de producir un juego docto de colocación de fragmentos de historias en continua metamorfosis.

 

La insistencia por un tipo de representación figurativa induce a Rocco a generar un gesto artístico y verdaderamente poiético (poiesis) coherente, en el cual contamos siempre con ciertas claves de acceso a las obras, ya sea desde el punto de vista formal como desde el de los contenidos que entrañan sus collages, técnicas mixtas y bordados, anulando todo tipo de mensaje literal, esto es, desarrolando una estética de lo enigmático, del doble y tripe sentido. Por una parte, es notorio cómo se hallan valorizados al máximo los diversos sistemss cromáticos con los cuales opera. De otra parte, parece esconder o embrollar en una red, a veces laberíntica, de líneas y bordaduras, otras camadas de colores que se sobreponen a la superficie tectónica de estos cuadros objectuales, pero siempre con la idea de hacer navegar tales objetos ambiguos (objets ambigus) dentro de un discurso pictoricista más desenfadado, antidogmático, fresco e innovador. Para poder comprender este barroquismo fragmentario recompuesto hay que entender que Rocco elabora una figuración con elementos que pueden resultar adherentes o no adherentes al mundo (realismo versus abstracción versus decorativismo pictórico). De base siempre hallamos ciertas figuraciones que pertenecen a diferentes registros epocales (varietas): míticos, citacionistas del barroco y del rococó, naturalezas muertas, animales, escenas infantiles, etcétera. Luego estasmismas figuras son depositadas sobre un espacio vacío que gradualmente se va complejizando; no obstante, seguimos reconociendo en él una proverbial profundidad de campo. En ello reside ese atajo que conduce a la artista a redefinir el ststus de la pintura actual. Consecuentemente, el espacio, el locus, secubre hasta el hartazgo, en algunos casos, pormedio, de planos de coloris, interjuegos lineales y gamas sutiles de colores, hasta que se llega a perder la individuación entre figura y fondo. Finalmente, los trazos y las marcas de esta original "maniera" representacionalbuscan enfatizar la presencia de una materialidad artesanal, dotando a la estructura de varias obras de un planteo estético que incide en la tercera dimensión. En la mayoría de los casos los motivos figurativos se construyen a partir de la silhouette de imágenes ironizantes, provocadoras, eróticas y hasta dulcemente perversas. Lo formal y lo amorfo proponen una furte inestabilidad, dado que Rocco acude a dos estrategias , de manera indistinta: la desfiguración y la transfiguración. El relieve y el detalle poseen aquí un lugar destacado como mecanismos que niegan la plenitud residual de cualquier trabajo pictórico ortodoxo.

 

Abandonándose al placer y el delírio obsesivo y recurrente, bien dosificados, el opus de Roccco adquiere cada vez más espesor, tanto físico como gnoseológico, y también estético.Pinturas  en relieve, infladas, no planares con unatécnica de pinceladas libres y curvas, de colores que se van espesando, como si tratara de un tipoextremo de automatismo pictórico, donde la percepcíon y el tacto del espectador,gracias a las finas contraposiciones figurativas, restituyen la paradójica incertidumbre formal;eso que entendemos como duda y conjetura perceptivas, pues las estructuras pueden ser miméticas; sin embargo,en ellas se producen efectos de inestabilidad, urdidos con sabios trucos, para producir la sensación de semejanzas y verosimilitudes.

 

A contrapelo del eslogan al principio fue el título, todas las obras exhibidas no lo poseen quizás, y acertadamente, para no dar tanta información al público visitante y dejarlo interactuar con este copioso conjunto operístico.

 

La flamante muestra de Rocco se presentó con un ensayo crítico en catálogo de Agnaldo Farias, quien puso el acento en el caráter proliferante de estas cuasi maníacas composiciones. En efecto, como senãla el crítico de arte brasileño, no es cuestión de hablar de las figuras en si, sino, más bien, de cómo ellas se presentan, cómo se disponen. Es decir, interesa en Rocco el mondo. De allí surgen todas las mezclas posibles e imposibles de muchedumbres, parejas, arborescencias, casas, lagunas, botes, pajáros, alusiones al género paisajístico, creando situaciones en las que se los capta "como suspendidos en el aire".

 

En Rocco, el título está de más (de trop), pues no es necesaria la sobreabundancia de un metalenguaje discursivo que tautologizaria las obras. Contraponiéndose a él, en cambio, crea procedimientos retóricos mucho más efectistas y sofisticados, que, como advertimos anteriormente, basculan del humor al sarcasmo, de la paradoja a la hipérbole, de la metáfora a la metonimia.

Claudia Laudanno